Los tres cubos anexos al Pabellón Puente presentan importantes desperfectos. El pabellón de España ha perdido parte del recubrimiento cerámico de las columnas.
Varios elementos del frente fluvial presentan un estado preocupante cuando apenas ha pasado un año desde su apertura completa al público. Las agresiones de algunos desaprensivos y la dejadez en el mantenimiento son las causantes del notable deterioro de la zona.
El caso más evidente es el de los cubos anexos al Pabellón Puente. Estas construcciones se han convertido en un lugar habitual de botellón, y también son aprovechadas por indigentes para dormir en su interior. A los tres cubos les han roto las luminarias y les han arrancado algunas letras metálicas que decoraban su exterior, y en ellos la basura convive con las telarañas. La peor parte se la lleva el cubo metálico. Una de las planchas de hierro que conforman su estructura está sujeta a las chapas contiguas con dos bridas de alambre, con el consiguiente riesgo de caída. Dentro, además de basura y suciedad, hay numerosas pintadas, una valla de plástico tirada, y en los últimos días un gran panel ha sido desplazado, dejando a la vista el cableado eléctrico.
Otras víctimas del vandalismo son el mosaico de Ciudades de Agua, al que le han arrancado varias teselas, y el Bosque Sónico, cuyos postes metálicos han sido abollados a base de patadas.
Situación preocupante
El pabellón de España, uno de los edificios emblemáticos de la Expo, también tiene importantes desperfectos en el exterior. Se han desprendido varias piezas del recubrimiento de cerámica de las columnas, y otras están a punto de caerse. El suelo sobre el que descansan las columnas está levantado, debido a un problema con el sistema de impermeabilización, y hay numerosos baldosines sueltos.
El paso del tiempo se hace notar en otros puntos del recinto. El cierzo ha dejado un tramo de la pérgola sin ninguna de las grandes lonas circulares que daban sombra, y hay varias más que, si no se pone solución, pronto desaparecerán. También a causa del viento, cayó el árbol de metal situado detrás de Ciudades de Agua. Tuvieron que pasar dos meses hasta que se reparó y se volvió a poner en pie de una manera un tanto chapucera: soldándole un refuerzo metálico con el que no contaba la obra original y que ni siquiera ha sido pintado.
Juan Ibáñez, miembro de la Plataforma en Defensa del Legado de Expo Zaragoza 2008, ha denunciado esta situación repetidas veces a través de su blog, pero asegura que no se toman las medidas necesarias. “Cuando algo está en mal estado, ponen unas vallas y así se curan en salud”, afirma. Desde la Plataforma se pide que se reparen cuanto antes los desperfectos, que se incremente la vigilancia de esta zona y que los actos vandálicos no queden impunes, puesto que la presencia de cámaras de seguridad parece no ser suficiente para disuadir a los gamberros.
Heraldo de Aragón