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El Apartotel de la Expo

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Acelera las obras para abrir en verano como residencia de mayores

Zaragoza 26 de Febrero de 2018

 

Una década después de lo previsto, el que fuera diseñado como apartotel en la Expo de Zaragoza de 2008 afronta su recta final para abrir como residencia de mayores. Los nuevos propietarios, Vitalia Plus, confían en culminar la obra de acondicionamiento del inmueble, ubicado en el Parque del Agua de la capital, antes del verano, con el objetivo de obtener la licencia y comenzar su actividad durante el periodo estival.

Pese a que los trabajos acumulan unos seis meses de retraso respecto a la previsión inicial, que anunciaba la posible inauguración para finales del año pasado, el presidente de la empresa, Chema Cosculluela, explica que la obra "marcha muy avanzada en el interior del edificio, donde ya están prácticamente todas las instalaciones acabadas". Por otro lado, el responsable de la compañía avanza que "en las próximas semanas" se acometerá la reforma de la fachada.

La residencia de la tercera edad contará con 235 plazas en habitaciones dobles, individuales y suites, así como otras 50 de centro de día. De momento, no se ha abierto el proceso de reserva para los futuros usuarios, algo que ocurrirá, según los promotores del proyecto, a partir de abril aproximadamente.

Además, el centro asistencial creará unos 110 puestos de trabajo entre médicos, enfermeras, fisioterapeutas, auxiliares... Chema Cosculluela comenta que estas semanas están "preparando la plantilla base", aunque el grueso de las contrataciones se concretarán conforme se acerque la fecha de apertura de las instalaciones.

Vitalia Plus ha invertido cerca de ocho millones de euros en este proyecto, de los que cuatro se han destinado a la adquisición del edificio a medio construir que se iba a destinar a apartotel. Su último propietario era Novo Banco, el antiguo banco portugués Spiritu Santo.

Las negociaciones para la compra del inmueble estuvieron marcadas por las complicaciones, ya que los nuevos propietarios estaban obligados a obtener el suministro energético de Districlima, concesionario por contrato de todos los equipamientos del parque del Agua, y que ofrece sus servicios a un precio mayor que otras empresas.

Finalmente, la ubicación del inmueble –junto a uno de los parques más grandes de la ciudad y con vistas a la Torre del Agua y cerca de la ribera del río Ebro–, pesaron más en la negociación, en la que participó activamente el Ayuntamiento de Zaragoza, y se concretó la venta.

Los promotores del apartotel de la Expo, el grupo inmobiliario Dico, declararon la obra en quiebra antes incluso de la inauguración de la muestra de la capital aragonesa de 2008. Hasta hace poco más de un año no se encontró un comprador que finalizara las obras -ejecutadas al 60%- para darle una salida comercial, una residencia finalmente. En su día, se habían previsto 93 estudios y 10 apartamentos suite.

Novo Banco lo puso a la venta por 6,3 millones de euros –finalmente se cerró por menos de cuatro– y entre sus posibles usos no se permitía la venta de viviendas. En todo este tiempo surgieron numerosos interesados en su adquisición, y las propuestas fueron desde la fragmentación del inmueble para comercializarlo por partes, hasta una posible ‘covivienda’ de jubilados (’cohousing’). Pero ninguna opción llegó a cuajar.

Mientras tanto, el edificio estuvo abandonado a su suerte y el paso del tiempo hizo mella en su infraestructura. En 2014 los bomberos tuvieron que actuar para asegurar su exterior, dada la caída de losetas a la acera. Además, el Ayuntamiento de la capital obligó a los propietarios a adecentar su fachada principal para mejorar la estética de una de las zonas más nuevas de la ciudad y a vallar todo el perímetro para evitar el acceso incontrolado a su interior.

Algo que se llevó a cabo con barreras de hasta tres metros de altura, pero que no logró frenar a los grupos de jóvenes que "casi todas las tardes" se colaban en su interior, según relataron los servicios de seguridad del parque. También se confirmó la presencia de okupas. Ahora, uno de los últimos esqueletos de hormigón de Ranillas, que fue uno de los proyectos fallidos vinculados a la muestra internacional, verá finalmente la luz.

Fuente: Heraldo

 

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