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Ranillas se viste de 2008

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El Parque del Agua Luis Buñuel y el recinto que acogió la muestra reciben 20.000 visitantes en la fiesta que celebraba su primera década de vida

Zaragoza 16 de Junio de 2018

 

 La Torre del Agua vivió ayer una jornada de reestreno. Coincidiendo con la celebración del décimo aniversario de la Expo de Zaragoza, centenares de aragoneses tuvieron ocasión de visitarla de la mano de los voluntarios de la asociación Legado Expo, convirtiéndose en la fiesta que durante este pasado fin de semana se ha vivido en todo el meandro de Ranillas. Incluyendo el Parque del Agua, que también celebró su primera década de vida recibiendo la visita de «20.000 personas, un 50% más» que la afluencia habitual.

Su gerente en funciones, Alberto Ipas, además del éxito de convocatoria celebró que, con «1,5 millones de visitantes al año» de media y una docena de premios ya recibidos –más de la mitad, internacionales–, este parque sea ya «un espacio consolidado, muy querido y usado» por los ciudadanos de la capital aragonesa.

Pero en Ranillas ayer seguía destacando la Torre del Agua, concebida como emblema perdurable de la muestra internacional y estos días estrella de la fiesta aunque solo se podía subir hasta la séptima de sus 23 plantas. «Es una pena que no se utilice, los políticos de Aragón tendría que hacer algo», lamentó Teresa Colás, una comerciante zaragozana que formaba parte de uno de los grupos de 15 personas que pasaban a visitarla. «No puede ser que se desaprovechen las instalaciones que dejó la Expo», añadió.

HERVIDERO DE GENTE

Estas visitas se inscribían en un amplio programa festivo que giraba también en torno al Parque del Agua. De hecho, el recinto, que ya cuenta con 30 actividades de ocio y este fin de semana ha contado con oferta adicional, era un hervidero de gente de todas las edades. El día no acompañó mucho. No hizo calor gracias a que sopló el viento, pero este era tan fuerte a ratos que muchos buscaron refugio en los locales de hostelería ubicados en el interior, entre ellos las Playas de la Expo.

Un tren turístico recorría el parque por los caminos que lo cruzan, al igual que un carruaje tirado por caballos. Los más pequeños pudieron dar paseos en pony y muchos se animaron por practicar zumba junto a grandes altavoces que difundían música latina. Pero sin duda uno de los mayores atractivos de la jornada fueron los paseos en kayak y en paddle surf por el lago de aguas tranquilas. El de aguas bravas no pudo utilizarse debido a el intenso viento que soplaba. Mientras, los aparcamientos, con capacidad para casi 3.000 vehículos, estaban a rebosar.

FLUVI EN EL MERCADILLO

El campo de golf del parque del Agua también recibió numeroso público deseoso de iniciarse en este deporte, al tiempo que otras personas se inclinaban por el spa balneario. Sin embargo, donde más animación se notaba era en las zonas de juego infantil repartidas por el parque, ya que a la fiesta acudieron numerosas parejas jóvenes con sus pequeños. Estos ya pudieron probar la nueva zona reestrenada hace pocos días.

Claro que el evento que contó con más asistencia fue, probablemente, el de la marcha contra el cáncer organizada por AECC, con más de 2.400 participantes. Las camisetas verdes se veían por todas partes.

Otro foco de atención fue el pequeño tenderete montado a la entrada del Acuario, donde se vendían souvenirs de la Expo del 2008. «Tenemos cosas que estaban a la venta entonces», explicó Mario, miembro de Legado Expo 2008 que se encargaba del puesto al aire libre. «Hay pins, llaveros e imanes de Fluvi», agregó el voluntario, que señaló que también se vendían parasoles para los coches, así como cedés con canciones alusivas a la Expo y catálogos con explicaciones pormenorizadas sobre las obras del meandro de Ranillas, los edificios y el desarrollo de la muestra en sí.

El Acuario volvió a vivir otra buena jornada. «El año pasado recibió 100.000 visitas», subrayó Miguel Ipas, que daba una charla introductoria sobre la actualidad de recinto y el Parque del Agua. Los visitantes recorrían la avenida del 2008 en Ranillas y se detenían ante sus hitos arquitectónicos, desde los pabellones que acogen los Juzgados de Zaragoza a los cacahuetes que todavía esperan comprador y que se hallan en proceso de transformación.

«El recinto está ocupado al 70% y registra una gran actividad en los días laborables», explicaba Miguel. «Se calcula que alrededor de 4.000 personas trabajan aquí, bien en los organismos de la Administración de Justicia, bien en las sedes de las empresas públicas y privadas que se han instalado», relataba.

Maite Mateos, una maestra zaragozana que acudió ayer a visitar el recinto del 2008, celebraba que la Consejería de Educación de Aragón tenga su sede central en uno de los edificios heredados de la Expo. «Ahora está todo centralizado aquí y resulta más cómodo, porque antes los diferentes servicios estaban desperdigados por Zaragoza y era un lío para el papeleo», explicaba.

REUTILIZACIÓN

Su marido, Roberto León, se sorprendió del «orden y la limpieza» que reinaba en Ranillas. «Lo que más me gusta es que, a diferencia de Sevilla, casi todo se usa y se ha abierto para albergar empresas y servicios», decía.

En realidad, 10 años después de la Expo, el meandro esconde todavía muchos misterios. «Cada cuatro o cinco meses, un rebaño vienen al parque del Agua a pastar para mantener en buen estado la vegetación en determinadas zonas», comentó Miguel Ipas ante el asombro de todos los visitantes de su grupo.

 

 Fuente: El Periodico de Aragón

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