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El parque empresarial está al 74%, pero los edificios icónicos siguen vacíos

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La Torre del Agua y los pabellones de España y Aragón están vacíos y sin uso. La reactivación de la economía ha despertado el interés por los locales libres

Zaragoza, 14 de Junio de 2018

 

Transcurridos 10 años desde la ceremonia de clausura de la Expo 2008, ha llegado el momento de hacer balance del estado del legado de un acontecimiento que dio un gran impulso a Zaragoza. Las instalaciones del meandro de Ranillas, que se vieron afectadas por la crisis económica en cuanto se extinguieron los últimos fuegos artificiales del final de la exhibición, están ahora al 74% de ocupación.

Eso significa que se hallan ocupados por empresas y departamentos administrativos 110.000 de los 140.000 metros cuadrados disponibles, 180.000 si se incluyen los denominados cacahuetes o pabellones de las comunidades participantes, que se encuentran en proceso de comercialización en estos momentos, según fuentes de la sociedad pública Parque Empresarial Dinamiza. También se ha encontrado un nuevo uso para el Cubo, el edificio de la margen derecha que alojó a la prensa.

Todos estos servicios dan empleo a más de 3.200 trabajadores que, a su vez, han generado la apertura de cinco establecimientos de hostelería, señal inequívoca de que esa zona de la Margen Izquierda de la capital aragonesa se está convirtiendo rápidamente en un nuevo foco de actividad.

Al margen de esta oferta, una buena parte del espacio ocupado pertenece a la Ciudad de la Justicia de Zaragoza, dado que en el 2013 se trasladaron a Ranillas, a dos antiguos pabellones, la mayoría de los órganos judiciales que se hallaban dispersos por la ciudad. La operación se realizó a través de Expo Zaragoza Empresarial.

Sin embargo, los edificios emblemáticos, salvo excepciones como el hotel Iberus, el palacio de congresos y el Pabellón Puente, que se destinará a la futura Ciudad de la Movilidad, se hallan todavía vacíos y no se utilizan para nada. Este es el caso de pabellón de España (propiedad del Gobierno central), del pabellón de Aragón y de la Torre del Agua (que son de la Diputación General de Aragón).

Lo que sí atrae el interés de posibles compradores y empresas que buscan alquilar espacios para ubicar sus oficinas son los 70.000 metros cuadrados disponibles en los antiguos pabellones. No se trata de un fenómeno reciente. «El mercado empezó a moverse hace tres años, cuando la economía española empezó a salir de su larga recesión», apuntan en Parque Empresarial Dinamiza.

Lo cierto es que, en estos momentos, el mercado inmobiliario de oficinas está en ebullición, hasta el punto de que del 2016 a esta parte se han alquilado o vendido 15.000 metros cuadrados. Las empresas que han elegido el recinto de la Expo 2008 han incrementado la larga lista de compañías que ya tienen sedes allí, como Vueling, Redexis Gas, Aquara, Expertus Group, sin olvidar organismos públicos como la Dirección General de Tráfico en Aragón y RTVE. En total, a día de hoy, medio centenar de sociedades operan desde Ranillas.

Los cacahuetes, en principio, están pensados para acoger servicios, pero no se descartan otros usos. Ya hay varias empresas que han preguntado por las condiciones de compra y alquiler, de forma que podrían materializarse varios proyectos.

«Algo se ha movido a raíz de la celebración de los 10 años de la muestra internacional», reconocen Juan Antonio Ibáñez y Miguel Ipas, de Legado Expo, una entidad ciudadana que se propone mantener vivos y operativos los edificios heredados de la muestra del 2008. Y como ejemplo pone que Ibercaja y la DGA están en la primera fase para la reconversión del Pabellón Puente. «Hay en marcha dos licitaciones ahora mismo, una para el arreglo del interior y otra para determinar el contenido expositivo», explica.

En el entorno del recinto de la muestra el balance es igualmente desigual. El parque del Agua, 120 hectáreas verdes abrazadas por el río Ebro, «se encuentra en buenas condiciones». Y no falta mucho para que el edificio que sirvió de apartotel en la Expo reabra sus puertas como residencia de personas mayores, tras un largo periodo en desuso. Además, los vecinos del Actur lo han convertido en su zona de expansión y registra una gran animación en cualquier momento del año.

Entre los elementos más destacados del parque se encuentran dos embarcaderos, uno de aguas tranquilas y otro de aguas bravas, aunque solo funciona el primero de ellos. Otra cosa es lo que sucede con el denominado Frente Fluvial, que depende del Ayuntamiento de Zaragoza y «presenta desperfectos» en sus elementos, según el Legado Expo.

 

Fuente:El periodico

 

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