El Legado de Expo Zaragoza sigue siendo cantera de oportunidades para la ciudad
14 de Junio de 2025
Por Francisco Pellicer, Presidente de la Asociación Legado Expo
Zaragoza, diecisiete años después de haber acogido con orgullo la Exposición Internacional 2008, sigue demostrando que aquel evento no fue una anécdota efímera ni un capricho urbanístico: fue, y sigue siendo, una cantera de beneficios tangibles para la ciudad. Desde la Asociación Legado Expo Zaragoza 2008, defendemos con firmeza que el impulso de la muestra no solo cambió el rostro de la ciudad, sino que sigue moldeando su presente y proyectando su futuro. Así lo hemos celebrado este pasado 14 y 15 de junio, con actos conmemorativos que no se han limitado a la nostalgia, sino que han reclamado, con voz alta y clara, el respeto, conservación y dinamización del legado que dejó la Expo.
La Expo 2008 fue mucho más que un evento temático: fue la culminación de un proyecto de ciudad ambicioso, serio y modélico. Zaragoza fue capaz, contra todo pronóstico, de movilizar voluntades políticas y sociales, atraer recursos económicos y ejecutar infraestructuras esenciales con una gestión impecable. Fue el mayor acto de diplomacia pública del año 2008 a nivel mundial, liderado por Zaragoza y el BIE. No hubo desviaciones presupuestarias ni escándalos: solo visión, consenso y responsabilidad.
Gracias a aquel esfuerzo colectivo, Zaragoza se dotó de infraestructuras de calado —circunvalaciones, puentes, la terminal del aeropuerto, el Palacio de Congresos— y de un nuevo modelo urbano, con una estrategia Verde y Azul que mejoró la calidad ambiental y paisajística de doce barrios. Se articuló un Frente Fluvial digno, se recuperaron espacios ribereños y se consolidó el Parque del Agua como espacio innovador y una joya natural. La Expo preparó a Zaragoza para el siglo XXI.
No obstante, no nos engañemos: el tiempo ha sido implacable con parte de ese legado. Tras la clausura de la muestra, la descoordinación institucional, la crisis económica y la consiguiente retirada de recursos y la falta de ambición provocaron una inercia peligrosa. La post-Expo no ha estado exenta de errores. Se desatendió el legado intelectual de la Tribuna del Agua, se perdió la oportunidad de consolidar una sede de la ONU en Zaragoza y ni siquiera se conservó adecuadamente la valiosa documentación digital de la Expo, hasta el punto de perder su dominio web oficial. Las oportunidades perdidas por desinterés político resultan difíciles de justificar.
Por si fuera poco, muchos de los elementos simbólicos más potentes de aquel evento —como la Torre del Agua, el Pabellón de Aragón o el Pabellón de España han estado años infrautilizados. Las conexiones con centros culturales internacionales se diluyeron. Hoy, algunas zonas emblemáticas sufren abandono: jardines botánicos descuidados, infraestructuras hidráulicas sin mantenimiento, instalaciones vandalizadas, concesiones cerradas. Es urgente revertir este deterioro.
Y sin embargo, la realidad es clara: el legado de la Expo continúa generando beneficios. El Parque Empresarial Dinamiza, que ocupa los antiguos pabellones de países, ha reconvertido con éxito su superficie en oficinas y comercios. Con elevado porcentaje de ocupación y un balance positivo, ha demostrado que el recinto sigue siendo motor económico. Si sumamos la Ciudad de la Justicia, alcanzamos los 125.000 m² activos, con un índice de ocupación del 92%. El Acuario Fluvial de Zaragoza —único pabellón que se mantiene tal como en 2008— ha evolucionado hasta convertirse en un referente educativo y científico de la biodiversidad con una gestión ejemplar. El Museo de la Movilidad, en el
Pabellón Puente, liderado por Ibercaja, añade un nuevo valor temático y cultural. El Palacio de Congresos sigue plenamente operativo. Todas estas piezas generan sinergias poderosas.
Afortunadamente, los últimos movimientos institucionales apuntan hacia un cambio de ciclo. La recuperación de la Torre del Agua, que será transformada en el “Faro de la Logística Mundial”, abre una vía ilusionante. La visión y compromiso del Gobierno de Aragón —reconocidos con los premios 2025 de nuestra Asociación— son una señal de que el rumbo puede corregirse. Otorgamos la Mención de Honor a Pedro Sas Llusá, director gerente de Expo Zaragoza Empresarial, por sus esfuerzos en reactivar este icono urbano. Y el Premio Anual ha recaído en Octavio López Rodríguez, Consejero de Fomento del Gobierno de Aragón, por su impulso decidido a este proyecto estratégico. La apuesta por la logística, sostenibilidad y transformación digital tiene ahora un símbolo: la Torre del Agua.
Desde la Asociación Legado Expo Zaragoza 2008, exigimos que esta nueva etapa venga acompañada de una estrategia global. No basta con restaurar edificios puntuales. Es urgente una planificación integral que conecte el legado físico, simbólico e intelectual de la Expo. Debemos recuperar el espíritu de aquel 2008: cooperación institucional, visión de futuro, ambición internacional. Zaragoza no puede permitirse abandonar activos que marcaron su transformación.
La trayectoria de los Premios Legado Expo, instituidos en 2011 por Juan Ibáñez y Miguel Ipas, lo demuestra: ha habido personas e instituciones comprometidas —desde políticos como José Atarés, Juan Alberto Belloch y Jerónimo Blasco, a artistas como Pere Gifre, autor del Splash, a académicos como Francisco Pellicer o Javier Galán, a periodistas como Ricardo Martín Tezanos, a entidades como ZGZ@desarrollo Expo, la CARTV o el Acuario Fluvial— que han defendido con coherencia y esfuerzo la vigencia de aquel legado. Ahora toca pasar de la memoria al compromiso político real. No podemos resignarnos a que las concesiones del parque desaparezcan, el filtro verde, los canales y los jardines acuáticos se pudran, esculturas se vandalicen y puertos fluviales se enronen de barro.
La Expo 2008 no tiene fecha de caducidad. Es patrimonio vivo, cantera de oportunidades, símbolo de una ciudad que supo reinventarse. Hoy, Zaragoza se enfrenta al reto de reactivar ese legado con visión, rigor y participación. Quienes vivimos el proceso sabemos que es posible. La historia ya lo demostró.
El Futuro lo Exige.

