Queridos Reyes Magos: El legado de la Expo también necesita mantenimiento
Zaragoza 4 de Ebero de 2026
El Parque del Agua de Zaragoza se deteriora a causa de la falta de mantenimiento, cuando es un patrimonio fundamental para la ciudad legado por la Expo de 2008
Cada comienzo de año, la tradición invita a escribir a los Reyes Magos. Desde Zaragoza, diecisiete años después de la Expo 2008, la carta es breve y poco fantasiosa: no pedimos milagros, pedimos mantenimiento. Algo tan básico —y tan poco vistoso— como cuidar uno de los mayores legados urbanos de la historia reciente de la ciudad.
La Expo no fue solo un evento internacional. Fue una operación urbana de gran calado que permitió recuperar los ríos, crear grandes espacios públicos y situar el agua y la sostenibilidad en el centro del debate mundial sobre el derecho humano al agua y saneamiento. El Parque del Agua Luis Buñuel, las riberas del Ebro y los equipamientos asociados siguen siendo hoy espacios muy utilizados por la ciudadanía. Precisamente por eso, su deterioro resulta más preocupante.
Desde la Asociación Legado Expo Zaragoza 2008 llevamos tiempo señalando problemas muy concretos, lejos de la nostalgia y del discurso genérico. El más evidente es el estado del arbolado en el Parque del Agua, donde un trabajo de campo ha permitido contabilizar 839 faltas de árboles respecto al proyecto original. No se trata de un ajuste menor ni de una anécdota estadística. En una ciudad de clima semiárido, con veranos cada vez más extremos, la pérdida de arbolado supone menos sombra, más calor y peor calidad ambiental.
El arbolado urbano no es decoración ni un complemento estético prescindible. Es infraestructura verde, salud pública y adaptación climática. Resulta difícil de entender que, mientras se anuncian campañas de plantación en distintos puntos de Zaragoza, uno de los principales parques urbanos acumule bajas sin un plan claro y visible de reposición.
A ello se suma la infrautilización de algunos equipamientos heredados de la Expo y la falta de una visión de conjunto sobre el área Expo. La gestión fragmentada diluye el valor de un espacio que debería entenderse como sistema urbano y paisajístico. Algo parecido ocurre en las riberas del Ebro, uno de los grandes logros de 2008, que hoy requieren más mantenimiento ordinario y menos actuaciones puntuales y discontinuas.
Esta carta no pretende ser un reproche estéril. Desde la asociación hemos ofrecido reiteradamente colaboración técnica y social, hemos elaborado mapas e informes y hemos propuesto la creación de espacios estables de participación ciudadana. Porque el problema no es solo presupuestario: es también una cuestión de prioridades, continuidad y gobernanza.
La ironía de escribir a los Reyes Magos sirve para subrayar una evidencia incómoda: seguimos esperando soluciones casi mágicas cuando lo que hace falta es gestión cotidiana. Reposición de arbolado, planificación a medio plazo, criterios claros y escucha a la sociedad civil organizada.
El legado de la Expo no es una cuestión nostálgica ni un debate del pasado. Es una cuestión de ciudad y de calidad de vida urbana. Cuidarlo no es un lujo ni una opción secundaria: es una obligación. Y cuanto más se retrase esa tarea, más costosa será su recuperación.
Francisco Pellicer Corellano
Geógrafo
Presidente de la Asociación Legado Expo Zaragoza 2008

