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Apoyo exigente a Zaragoza Capital Verde Europea

Zaragoza 28 de Septiembre de 2026

Por Francisco Pellicer, Presidente de la Asociación Legado Expo Zaragoza 2008

La Asociación Legado Expo Zaragoza 2008 apoya la candidatura de Zaragoza como Capital Verde Europea porque reconoce el extraordinario patrimonio ambiental construido durante las últimas décadas y la oportunidad que este reconocimiento representa para la ciudad. Pero precisamente por ello nuestro apoyo debe ser exigente. Una Capital Verde debe demostrar que sabe conservar, gestionar y mejorar la infraestructura verde que ya posee.


Nuestra principal preocupación es el Parque del Agua y las riberas del Ebro, uno de los grandes legados de la transformación urbana vinculada a la Expo 2008. Los informes elaborados por la Asociación, incluidos los nuevos trabajos de 2026, muestran problemas acumulados de mantenimiento, pérdida de arbolado, deterioro de instalaciones y espacios que han perdido parte de las funciones ambientales, educativas y recreativas para las que fueron concebidos.


No basta con anunciar inversiones. Los compromisos se diluyen con demasiada frecuencia en procedimientos administrativos y licitaciones prolongadas, actuaciones parciales y responsabilidades distribuidas entre diferentes servicios y concesionarios. El Parque del Agua necesita un Plan de Gestión Integral, una dirección técnica única, presupuesto plurianual, calendario de actuaciones, prioridades e indicadores públicos de cumplimiento. Alguien debe tener la responsabilidad de pensar, dirigir y evaluar el Parque como una unidad ambiental, hidráulica, paisajística, educativa y recreativa.


Ese Plan debe recuperar elementos fundamentales del proyecto original: los jardines acuáticos, el jardín de los lirios, los huertos didácticos, el entorno de los pabellones de ceremonias y celebraciones y, especialmente, el filtro verde y el sistema de circulación, depuración natural y reutilización del agua. Son propuestas reiteradamente planteadas por nuestra Asociación que hasta ahora no han recibido la consideración que merecen. No proponemos añadir adornos ni acumular nuevos proyectos: proponemos recuperar el funcionamiento, la identidad y el sentido del Parque que ya tenemos.


La misma exigencia debe extenderse a las riberas del Ebro, del Gállego y del Canal Imperial. Constituyen, junto con el Huerva, la estructura fundamental de la red verde y azul de Zaragoza. Necesitan continuidad ecológica, gestión de la vegetación, mantenimiento permanente, accesibilidad y conexión con los barrios. Las actuaciones aisladas, por importantes que sean, no sustituyen una estrategia de conjunto.


También preocupa la intervención actualmente en ejecución en el Huerva. Integrar un río en la ciudad no consiste únicamente en mejorar o ajardinar sus márgenes. Significa hacerlo accesible, multiplicar las conexiones con calles y equipamientos, favorecer rampas y espacios de estancia y aproximar al ciudadano al agua. Un río urbano debe ser un espacio para recorrer y vivir, no un foso verde que se contempla desde arriba.


El Parque del Portillo representa otra oportunidad que debería hacernos reflexionar. De aproximadamente diez hectáreas disponibles, solo unas cuatro quedan destinadas a parque, mientras alrededor de tres se dedican a viarios de gran capacidad y otras tres a equipamientos y viviendas. Una ocasión excepcional para crear un gran parque central se ha reducido considerablemente por las exigencias del tráfico y la edificabilidad. Una ciudad que aspira a ser Capital Verde debería preguntarse qué prioridad concede realmente al suelo permeable, al arbolado y al espacio público.


Los Pinares de Venecia y el entorno del Parque de Atracciones ofrecen otro ejemplo de la misma cuestión. Un pinar urbano no necesita únicamente obras: necesita gestión forestal continuada, diagnóstico del estado de las masas, regeneración, clareos y tratamientos adecuados, mejora de los suelos, prevención de incendios y aumento de la diversidad y resiliencia. Y debe incorporar actividades recreativas, educativas y deportivas compatibles con sus valores naturales. Frente a ello, resulta contradictorio incrementar viales impermeables destinados a facilitar el tráfico de tránsito. Antes que facilitar atravesar los Pinares en automóvil, debemos facilitar permanecer, caminar, aprender y disfrutar en ellos.


Por todo ello, nuestro apoyo a la candidatura de Zaragoza como Capital Verde Europea está vinculado a compromisos concretos y verificables: un Plan de Gestión Integral del Parque del Agua; recuperación y mantenimiento continuado de las riberas; una verdadera integración urbana del Huerva; mayor ambición verde en El Portillo; gestión forestal de los Pinares de Venecia; y una interlocución efectiva con las asociaciones y la sociedad civil.


Zaragoza tiene argumentos para aspirar a este reconocimiento. Pero su mejor candidatura no serán los anuncios, las inversiones previstas ni las futuras licitaciones. Será el estado real de sus parques, sus ríos, sus árboles y sus corredores verdes.


Ser Capital Verde Europea no debería significar únicamente conseguir un premio. Debe significar asumir una manera diferente de gestionar la ciudad: menos actuaciones fragmentadas y más dirección integrada; menos impermeabilización y más suelo vivo; menos espacios verdes para atravesar y más espacios para permanecer; menos anuncios y más cuidado cotidiano.


Antes de explicar a Europa la ciudad verde que queremos ser, demostremos que sabemos cuidar la ciudad verde que ya tenemos.