Zaragoza impulsa el legado de la Expo con una nueva conquista de ciudad
Zaragoza 29 de Julio de 2026
Francisco Pellicer, Dr. Geografo. Presidente de la asociación Legado Expo Zaragoza 2008.
El anuncio realizado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de que Zaragoza será la sede de la futura Agencia Estatal de Salud Pública supone una excelente noticia para Aragón y un reconocimiento al trabajo desarrollado durante años por distintas administraciones. Es un éxito colectivo que trasciende las siglas políticas y demuestra que los grandes proyectos solo llegan a buen puerto cuando existe continuidad institucional y una visión compartida del futuro.
En política existe con frecuencia la tentación de atribuirse en exclusiva los logros o de negar cualquier mérito a quienes precedieron en la responsabilidad de gobernar. Sin embargo, la realidad es mucho más rica. La candidatura de Zaragoza ha sido posible gracias al trabajo continuado de los gobiernos presididos por Javier Lambán y Jorge Azcón. El Ejecutivo de Lambán impulsó la estrategia y sentó las bases para que la ciudad pudiera competir con garantías, mientras que el Gobierno de Azcón ha sabido culminar el proceso y llevar la candidatura hasta el éxito definitivo.
Lejos de interpretarse como un triunfo de unos sobre otros, esta designación debería entenderse como un ejemplo de lo que la política puede ofrecer cuando el interés general prevalece sobre la confrontación partidista. Porque las grandes decisiones no nacen ni se resuelven en una sola legislatura. Requieren perseverancia, diálogo institucional y la capacidad de mantener los objetivos estratégicos aunque cambien los gobiernos.
No es la primera vez que Zaragoza demuestra esta capacidad. La Exposición Internacional de 2008 fue posible gracias a un proceso iniciado bajo la alcaldía de José Atarés y culminado durante el mandato de Juan Alberto Belloch. Dos alcaldes de distinto signo político entendieron que el proyecto pertenecía a la ciudad y no a un partido. Aquella colaboración permitió transformar Zaragoza y proyectarla internacionalmente.
Hoy vuelve a repetirse esa misma lección.
La Asociación Legado Expo Zaragoza ha expresado con razón su satisfacción por esta decisión. La nueva Agencia Estatal de Salud Pública se instalará en el Pabellón de Aragón, uno de los edificios emblemáticos del recinto de Ranillas, reforzando así el proceso de reutilización inteligente del legado de la Expo.
No se trata de un hecho aislado. Hace tres años se inauguró el Museo de la Movilidad en el Pabellón Puente, un proyecto destinado a dotar de un nuevo contenido a uno de los iconos arquitectónicos de la exposición. Paralelamente, avanzan las obras de adaptación de la Torre del Agua para albergar el Faro de la Logística, otra iniciativa llamada a convertir Zaragoza en una referencia internacional en un sector donde ya ocupa una posición privilegiada.
Ahora, con la llegada de la Agencia Estatal de Salud Pública al Pabellón de Aragón, el proyecto de revitalización del recinto da un paso decisivo. Solo queda pendiente encontrar un destino definitivo para el Pabellón de España y completar así la visión que desde hace años vienen defendiendo quienes creen en Ranillas como un gran polo de centralidad urbana, innovación, conocimiento y actividad económica.
La recuperación del legado de la Expo no consiste únicamente en conservar edificios singulares. Consiste en llenarlos de contenido, de empleo, de investigación y de oportunidades. Consiste en convertir un recinto nacido para un acontecimiento de unos meses en un espacio útil para las próximas décadas.
La elección de Zaragoza como sede de la Agencia Estatal de Salud Pública encaja perfectamente en esa estrategia. Aporta prestigio institucional, atraerá profesionales altamente cualificados y reforzará el papel de la ciudad como nodo de referencia en ámbitos tan relevantes como la salud pública, la investigación y la coordinación entre administraciones.
Conviene celebrar esta noticia sin caer en el reparto partidista de medallas. El éxito pertenece a Zaragoza y a Aragón. Pertenece a quienes iniciaron el camino y a quienes lo han culminado. Y demuestra que cuando las instituciones trabajan con una mirada larga y saben construir sobre lo ya realizado, los resultados llegan.
La mejor política es, muchas veces, la que entiende que gobernar también consiste en dar continuidad a los buenos proyectos. Zaragoza acaba de recibir una magnífica recompensa por haberlo hecho.

