Adiós al spa de Ranillas de Zaragoza: reabrirá pero no tendrá por qué ser un centro termal

Zaragoza 17 d Abril de 2024

Al cruzar la puerta del centro termal, es como si el tiempo se hubiera congelado. Nada hace pensar que el spa, una de las malogradas joyas de la Expo 2008, lleva más de dos años cerrado. Un par de toallas marrones cubren dos de las camillas en la zona de tratamientos y aún quedan juguetes en la ludoteca donde corretearon los niños hace años. La sala de cardio y de spinning, con máquinas que en su día debieron de ser punteras, parecen estar listas para que dé inicio de una clase que tardará en empezar. Un año pasará antes de que el spa, que ya no será spa, reabra sus puertas con una nueva concesión municipal.

La electricidad volverá al edificio antes del 13 de mayo. Y aunque no lo parezca, es toda una noticia. Que se lo pregunten a los gestores del restaurante y del campo de golf, que llevan meses pagando por un grupo electrógenos que les permite tener luz y proteger el manto de césped. Cuando se conecte a la luz, al fin, se podrán comprobar los daños del centro termal y si funcionan aún las bombas de achique de agua que impiden que parte del edificio, la que que está situada por debajo del nivel freático, se vuelva a inundar. Más de dos años ha permanecido el parquin del spa, que tiene capacidad para unas 70 plazas, anegado por agua sucia que llegó a superar el metro de altura. Se nota en el olor a humedad, que persiste, y en los hierros oxidados. Aunque se ha limpiado a fondo, en las paredes se ve todavía la marca negra de agua. Difícil parece que no haya tenido consecuencias.

Nunca respondió el centro termal a las altas expectativas que se dibujaron para él en la época de Expo, cuando se soñaba a lo grande. El estudio de viabilidad de Expoagua, la sociedad estatal que gestionó la muestra internacional, pronosticaba que el balneario alcanzaría los 61.000 clientes en el tercer año de explotación, con una facturación de 11 millones y 30 años de concesión. Con 9.250 metros cuadrados, y junto a un campo de golf de 9 hoyos y un club social, iba tener un circuito de baños, con piscinas de chorros, baños turcos, saunas y duchas, un gimnasio con 52 aparatos y salas para yoga y pilates y una zona termal, con cabinas para algas, lodos y masajes. Todo a la grande. como se acostumbraba en la Expo, aunque llegó la crisis y el cántaro de la lechera se fue al traste.

Dos empresas han gestionado en el centro termal y las dos con un pésimo resultado. En noviembre del año pasado, el juzgado de lo Mercantil de Zaragoza autorizó la anulación del contrato con la empresa Cublan Inversiones y el edificio del spa del Parque del Agua Luis Buñuel revertió en el Ayuntamiento. Cuando el centro termal cerró sus puertas a inicios de 2022, se declaró en concurso de acreedores y dejó a deber al Consistorio 1,85 millones de euros.

El Ayuntamiento de Zaragoza es ahora dueño del edificio y lo licitará a finales de 2024 o inicios de 2025. Pero con una diferencia: tras los últimos fiascos, no tendrán la obligación de incorporar un centro termal. Lo confirma el concejal de Presidencia, Ángel Lorén, que argumenta que los hábitos de los zaragozanos han cambiado y que un spa implica un uso de energía intensivo. “Queremos que sea una infraestructura de ciudad, que podría versar sobre el deporte, que es uno de los motores de crecimiento que plantea la alcaldesa Natalia Chueca. Pero no tiene por qué ser un spa”, detalla.

Un centro termal necesita como materia prima energía y agua, preciados recursos que, con un uso intensivo, salen caros y hacen difícil que se pueda alcanzar la rentabilidad. Los meses en los que el parquin permaneció inundado han podido dañar, no se sabe hasta qué punto, los generadores eléctricos del spa y las bombas que protegen la instalación del Ebro.


Frenar el deterioro

Tras recuperar el edificio, Lorén explica que lo primero que se plateó el Ayuntamiento fue “que el deterioro no fuera a peor”. El parquin seguía inundado, tuvieron que achicar el agua y, aún sin electricidad, cruzar los dedos para que no creciera el Ebro y entrara. También han limpiado el interior de la instalación. “Hasta que se decida el destino, nos limitamos al mantenimiento, la limpieza, la vigilancia de las instalaciones y poco más”, señala.

No tiene previsto el Consistorio realizar en el edificio una gran inversión. Los servicios jurídicos deben definir, también, cómo se plantea la futura concesión. La actual incluye el centro termal, el club social y el campo de golf. Estas dos últimas unidades de negocios funcionan.

Desde el área de Arquitectura analizarán en breve el estado real en el que se encuentra el edificio, que lleva dos años sin un mantenimiento adecuado. El Ayuntamiento continuará las comprobaciones técnicas y jurídicas antes de diseñar los nuevos pliegos.


¿Un uso tecnológico?

Aunque el uso prioritario sería el deportivo, no se descartan otras opciones. El Ayuntamiento solo recuperó el edificio, no la unidad productiva. En este ámbito, Lorén recuerda la apuesta de Zaragoza por captar talento. Cobra relevancia, en este sentido, la aprobación antes del verano de la ordenanza Sandbox, que pretende convertir la capital aragonesa en un banco de pruebas de la ciudad del futuro. Será una economía “hecha por jóvenes y para un mercado laboral de alta cualificación (ingenieros, informáticos diseñadores) ” y se podría contemplar, por ello, que sea un edificio de usos compartidos.

Al continuar abierto el restaurante y el campo de golf, se ha conseguido que el centro termal no se haya vandalizado. El objetivo va a ser que siga así, hasta que se definan los pliegos de la concesión del centro termal que el nuevo concesionario no estará obligado a preservar.

Fuente: Heraldo