¿Debate? sobre el azud del Ebro

Zaragoza, 16 de Noviembre de 2017

Ayer día 15 se celebraba un acto en el Salón de Actos del Centro Joaquín Roncal, con el título: «¿Qué ríos urbanos queremos? Debate sobre el AZUD del Ebro en Zaragoza»

Pero ese título resultó ser mera farsa.

Seis conferenciantes pronunciaron sendas charlas recalcando la conveniencia de retornar a su estado natural los ríos a su paso por las ciudades. Salvo uno de ellos que se refería concretamente al Ebro, los restantes hablaban de ríos en general, tanto de España como del extranjero. Insistían sobre todo en la necesidad de eliminar obstáculos no necesarios en el cauce. Ilustraron sus exposiciones con diapositivas y hay que reconocer, que salvo la machaconería en el tema de los obstáculos del río, las intervenciones fueron interesantes y bien documentadas.

La última conferenciante tenía como tema la gestión de los azudes y se refirió a la gran cantidad de ellos que se estaban cerrando en el extranjero y de los ya cerrados en España.

Estaban previstos dos debates, uno a mitad del acto, antes del descanso y otro al final. Pero los tres primeros participantes rebasaron el tiempo previsto para su exposición y se cedieron cinco minutos del descanso para realizar escasas preguntas. Se dejó el debate principal para el final.

En este último debate la azafata  acercó el micrófono a un participante que solicitaba hablar. ëste, en lugar de tomar el micrófono, pidió permiso para subir al estrado y ante el asombro de los asistentes, se enfrascó en una nueva charla que para colmo ilustraba con diapositivas que tenía almacenadas en el mismo ordenador utilizado por los conferenciantes. Al finalizar, el moderador dijo que solo quedaba tiempo para tres o cuatro preguntas pues había que cerrar el centro.

En esas escasas intervenciones se matizó que el llamado «azud» en Zaragoza es en realidad una represa de escasa dimensiones y que era absurdo entablar un debate si previamente no se realizaba un estudio que permitiera documentar cual era el impacto real producido por el azud y cuales sus consecuencias positivas o negativas. Se señaló que los escasos azudes cerrados en España era porque se habían construido con fines hidroeléctricos, la concesionaria había dejado de usarlos por utilizar otros medios de generación y que en los contratos de concesión figuraba que se desmontarían al dejar de usarse. Esta intervención fue acogida con grandes aplausos.

El representante de una de las entidades organizadoras, tomó la palabra diciendo que le daba la sensación de que pensábamos que el acto estaba dirigido, que no se había preparado ningún estudio sobre el azud porque esta convocatoria *¡no era un debate sobre el azud!* sino unas charlas sobre la problemática de los ríos en el entorno urbano. Evidentemente estas declaraciones provocaron la indignación de los asistentes, que se levantaron mostrando el folleto anunciador. Para colmo, la última conferenciante, la que habló del desmontaje de azudes, se desmarcó diciendo que a ella le habían llamado para dar la charla y desconocía hasta llegar, que en Zaragoza hubiera un azud.

La organización del acto quedó en evidencia y el moderador lo clausuró diciendo que los pobres trabajadores del Centro estaban esperando a que
saliéramos para finalizar su jornada.

Un debate inexistente y una burla hacia los asistentes. Lo único que se pretendía era mentalizar sobre la necesidad de eliminar el azud y estaba todo preparado para evitar las opiniones contrarias.